lunes, 28 de octubre de 2013

Audio-guía "Ruta del Agua"


Es un circuito de turismo patrimonial basado en la tradición cultural de las comunidades andinas de la precordillera de Arica y Parinacota. Su objetivo es generar una instancia de desarrollo sostenible para las comunidades que por siglos han estado a cargo de la custodia del rico patrimonio natural y cultural de esta zona.

La Ruta destaca y valoriza el carácter arriero y la espiritualidad de la cultura andina, con sus antiguos caminos troperos y sus templos coloniales, testimonios vivos del encuentro del mundo andino con Europa y centros de preservación de su cultura tradicional. 




CODPA
La palabra Codpa proviene del Aymara Qullpa, que significa “Salino”, el pueblo se encuentra a 1.867 msnm.

Codpa es un milagro en medio de la aridez extrema del Gran Desierto. El Valle recibe con el antiguo poblado, llamado en otros tiempos “La capital”, el que ha tenido un rol activo en la noble historia de la región, con sus viñedos centenarios que aún producen un vino de condiciones excepcionales.

A sólo hora y media de Arica, por un camino pavimentado en buen estado, se encuentra el poblado de Codpa, en cuyos alrededores encontramos numerosos atractivos naturales y culturales. El sector tiene registros de antiguas ocupaciones humanas, como los petroglifos de Ofragía con cientos de representaciones antropomorfas y zoomorfas fechadas en el prehispánico tardío. Codpa fue de gran importancia en tiempos coloniales, cabecera de Doctrina y centro del Cacicazgo de indios. Su iglesia tiene primera mención en el siglo XVII y es probablemente una reconstrucción del Siglo XVIII. Antiguamente era de mayor tamaño, pero su nave fue disminuida en su última reconstrucción, perdiendo el coro alto nombrado en tiempos coloniales. Uno de sus elementos más valiosos es el púlpito de madera tallada, con las imágenes de los cuatro evangelistas. Destaca también su importante colección de bienes culturales, que son testimonio del pasado ilustre de Codpa, como centro productor de vino, trigo y frutas que abastecían la región transportadas en recuas de mulas y llamas. En el atrio del templo, se recuerda al mártir Diego Felipe Cañipa, cuya muerte está vinculada a la revolución de Tupac Amaru. Junto al templo, un lagar señala la antigua tradición vitivinícola del valle, que se celebra anualmente con la masiva Fiesta de la Vendimia, en honor del legendario vino de Codpa, llamado también Pintatani, El poblado cuenta con un pequeño museo, con piezas arqueológicas e historia del sector, y ofrece buenos servicios de restorán, alojamiento y visitas guiadas para conocer el rico patrimonio natural y cultural del valle.




Los Petroglifos de Ofragía, se pueden apreciar a 6 kilómetros de Codpa, distante a 113 kilómetros por la Panamericana 5 sur de Arica. Comprenden un conjunto de unos 60 bloques con grabados prehispánicos que datan entre el año 1.000 y 1.500 d.C. aproximadamente. Fueron realizados por agricultores y ganaderos locales, que además realizaban viajes hacia otros valles y sectores mediante caravanas de llamas para intercambiar sus productos e ideas.





Palabra que proviene del Aymara Waña Q’awa,se traduce como  “Quebrada seca”. El pueblo se encuentra a 2.015 msnm.

La comunidad de Guañacagua recibe orgullosa a los visitantes con su iglesia de piedra canteada recientemente restaurada, magnífica representante del estilo  barroco andino. Se recomienda especialmente visitar su interior de la iglesia y observar sus detalles constructivos.

La iglesia de San Pedro data del siglo XIX, es el principal atractivo de la localidad de Guañacagua y domina la escena desde un leve promontorio. Reconstruida en 1904 por el último párroco peruano, el legendario padre Zeballos, en tiempos de soberanía chilena tras la Guerra del Pacífico, fue recientemente restaurada con respeto estricto a su estilo y sistema constructivo originales, que tienen su raíz en Arequipa, la antigua sede episcopal de la que dependían las parroquias andinas de Arica y Parinacota. Sus muros están armados con piedras sillares canteadas y dispuestas en sistema cajón, con núcleo de tierra. Destaca el portal principal de piedra labrada con emblemas de San Pedro y astros principales, con marcas de la reconstrucción de 1904, y su retablo de retícula colonial de piedra labrada y policromada con pan de oro. Su fina torre campanario exenta es una de las más valiosas y representativas del barroco andino de la región. En el poblado es posible observar algunas casas que conservan la techumbre original de par y nudillo, con caña carrizo, estera de totora, y cubierta con torta de barro y paja brava. Se recomienda visitar las chacras de la comunidad y disfrutar de sus delicados cultivos de árboles frutales y alfalfa. En el poblado es posible conseguir vino soleado, licores y dulces frutas del valle. A media hora caminando desde Guañacagua se encuentra el pozón de Jasjara, mítico lugar de aguas cristalinas que ha generado antiguas leyendas y en el que se puede disfrutar de un reconfortante baño.





En  Aymara Ch’itita y se traduce como “Incrustación”. Se encuentra a 2.197 msnm.

En la cabecera del valle y a sólo media hora del poblado de Codpa, el caserío de Chitita se acomoda en las pedregosas laderas, contemplando el contraste del árido desierto con el verdor de las eras cultivadas, junto a su iglesia restaurada y sus ruinas prehispánicas.

Rodeado de tunales, perales, ciruelos, damascos, paltos, guayabos y alfalfales cultivados en eras dispuestas en terrazas ancestrales, el caserío de Chitita señala la cabecera del fértil Valle de Codpa a un centenar de metros de un caserío prehispánico enclavado en lo alto de la quebrada, junto a los nobles cactus Candelabro. Su iglesia de adobes, dedicada a la Virgen del Carmen del siglo XIX y recientemente restaurada, tiene portada de acceso con arco de medio punto y columnas lisas coronadas en veneras, motivo ornamental clásico que se utiliza en el barroco andino. En el interior del muro fachada se encuentran restos de pintura mural con hojas, frutas y motivos geométricos. El viajero puede acompañar a los miembros de la comunidad a sus chacras, que son un fino vergel regado por aguas puras del altiplano, con cultivos prehispánicos y coloniales conservados con cariño y esmero en medio de la aridez extrema del Gran Desierto. Desde Chitita se puede realizar trekking subiendo por el valle y accediendo a caseríos con vestigios arqueológicos como Sibitaya y Vila-Vila, guiado siempre por algún miembro de la comunidad.






Palabra que proviene del Aymara “Tima”, que significa “Arbusto medicinal”. El pueblo se encuentra a 2.373 msnm.

El viajero cansado llega a Tímar para descubrir un huerto secreto de dulces limas, limones y naranjos, en medio del gran desierto, junto a los nobles cactus candelabro y el bello templo de San Juan.


Tímar es un milagroso vergel en la mitad de las secas pampas. Aguas de vertiente que afloran en la quebrada de Calizama permiten regar estrechas eras en terrazas donde la comunidad cultiva naranjos, limas, limones, peras, duraznos, guayabos, membrillo, tunas y alfalfa. El poblado es de origen prehispánico, lo que se hace evidente en la disposición del templo, emplazado en un extremo del caserío que se ordena en torno a una calle principal, con algunas construcciones tradicionales de adobe y techumbre de paja y barro que se combinan con viviendas modernas sin estilo. El templo dedicado a San Juan Bautista es del siglo XVIII y constituye una magnífica manifestación de arte barroco andino, con atrio cerrado, fábrica de muros de adobe, torre campanario anexa, techumbre de par y nudillo y un retablo de Altar mayor de finísima factura, de madera tallada y policromada, de una base, dos cuerpos y cinco calles; tras él se observa pintura mural con representaciones de santos. Aunque la comunidad residente es escasa, el viajero puede encontrar amables vecinos que le invitarán a visitar su templo y chacras. Para viajeros bien preparados, realizar trekking por el ancestral camino tropero que une Tímar con Codpa es una experiencia inolvidable.