Es un
circuito de turismo patrimonial basado en la tradición cultural de las
comunidades andinas de la precordillera de Arica y Parinacota. Su objetivo es
generar una instancia de desarrollo sostenible para las comunidades que por
siglos han estado a cargo de la custodia del rico patrimonio natural y cultural
de esta zona.
La Ruta
destaca y valoriza el carácter arriero y la espiritualidad de la cultura
andina, con sus antiguos caminos troperos y sus templos coloniales, testimonios
vivos del encuentro del mundo andino con Europa y centros de preservación de su
cultura tradicional.
CODPA
La
palabra Codpa proviene del Aymara Qullpa, que significa “Salino”, el pueblo se
encuentra a 1.867 msnm.
Codpa es
un milagro en medio de la aridez extrema del Gran Desierto. El Valle recibe con
el antiguo poblado, llamado en otros tiempos “La capital”, el que ha tenido un
rol activo en la noble historia de la región, con sus viñedos centenarios que
aún producen un vino de condiciones excepcionales.
A sólo
hora y media de Arica, por un camino pavimentado en buen estado, se encuentra
el poblado de Codpa, en cuyos alrededores encontramos numerosos atractivos
naturales y culturales. El sector tiene registros de antiguas ocupaciones
humanas, como los petroglifos de Ofragía con cientos de representaciones
antropomorfas y zoomorfas fechadas en el prehispánico tardío. Codpa fue de gran
importancia en tiempos coloniales, cabecera de Doctrina y centro del Cacicazgo
de indios. Su iglesia tiene primera mención en el siglo XVII y es probablemente
una reconstrucción del Siglo XVIII. Antiguamente era de mayor tamaño, pero su
nave fue disminuida en su última reconstrucción, perdiendo el coro alto
nombrado en tiempos coloniales. Uno de sus elementos más valiosos es el púlpito
de madera tallada, con las imágenes de los cuatro evangelistas. Destaca también
su importante colección de bienes culturales, que son testimonio del pasado
ilustre de Codpa, como centro productor de vino, trigo y frutas que abastecían
la región transportadas en recuas de mulas y llamas. En el atrio del templo, se
recuerda al mártir Diego Felipe Cañipa, cuya muerte está vinculada a la
revolución de Tupac Amaru. Junto al templo, un lagar señala la antigua
tradición vitivinícola del valle, que se celebra anualmente con la masiva
Fiesta de la Vendimia, en honor del legendario vino de Codpa, llamado también
Pintatani, El poblado cuenta con un pequeño museo, con piezas arqueológicas e
historia del sector, y ofrece buenos servicios de restorán, alojamiento y visitas
guiadas para conocer el rico patrimonio natural y cultural del valle.
Los
Petroglifos de Ofragía, se pueden apreciar a 6 kilómetros de Codpa, distante a
113 kilómetros por la Panamericana 5 sur de Arica. Comprenden un conjunto de
unos 60 bloques con grabados prehispánicos que datan entre el año 1.000 y 1.500
d.C. aproximadamente. Fueron realizados por agricultores y ganaderos locales,
que además realizaban viajes hacia otros valles y sectores mediante caravanas
de llamas para intercambiar sus productos e ideas.
Palabra
que proviene del Aymara Waña Q’awa,se traduce como “Quebrada seca”. El pueblo se encuentra a
2.015 msnm.
La
comunidad de Guañacagua recibe orgullosa a los visitantes con su iglesia de piedra
canteada recientemente restaurada, magnífica representante del estilo barroco andino. Se recomienda especialmente
visitar su interior de la iglesia y observar sus detalles constructivos.
La
iglesia de San Pedro data del siglo XIX, es el principal atractivo de la
localidad de Guañacagua y domina la escena desde un leve promontorio.
Reconstruida en 1904 por el último párroco peruano, el legendario padre
Zeballos, en tiempos de soberanía chilena tras la Guerra del Pacífico, fue
recientemente restaurada con respeto estricto a su estilo y sistema
constructivo originales, que tienen su raíz en Arequipa, la antigua sede
episcopal de la que dependían las parroquias andinas de Arica y Parinacota. Sus
muros están armados con piedras sillares canteadas y dispuestas en sistema
cajón, con núcleo de tierra. Destaca el portal principal de piedra labrada con
emblemas de San Pedro y astros principales, con marcas de la reconstrucción de
1904, y su retablo de retícula colonial de piedra labrada y policromada con pan
de oro. Su fina torre campanario exenta es una de las más valiosas y
representativas del barroco andino de la región. En el poblado es posible observar
algunas casas que conservan la techumbre original de par y nudillo, con caña
carrizo, estera de totora, y cubierta con torta de barro y paja brava. Se recomienda
visitar las chacras de la comunidad y disfrutar de sus delicados cultivos de
árboles frutales y alfalfa. En el poblado es posible conseguir vino soleado,
licores y dulces frutas del valle. A media hora caminando desde Guañacagua se encuentra
el pozón de Jasjara, mítico lugar de aguas cristalinas que ha generado antiguas
leyendas y en el que se puede disfrutar de un reconfortante baño.
En Aymara Ch’itita y se traduce como
“Incrustación”. Se encuentra a 2.197 msnm.
En la cabecera
del valle y a sólo media hora del poblado de Codpa, el caserío de Chitita se
acomoda en las pedregosas laderas, contemplando el contraste del árido desierto
con el verdor de las eras cultivadas, junto a su iglesia restaurada y sus
ruinas prehispánicas.
Rodeado
de tunales, perales, ciruelos, damascos, paltos, guayabos y alfalfales
cultivados en eras dispuestas en terrazas ancestrales, el caserío de Chitita
señala la cabecera del fértil Valle de Codpa a un centenar de metros de un
caserío prehispánico enclavado en lo alto de la quebrada, junto a los nobles
cactus Candelabro. Su iglesia de adobes, dedicada a la Virgen del Carmen del
siglo XIX y recientemente restaurada, tiene portada de acceso con arco de medio
punto y columnas lisas coronadas en veneras, motivo ornamental clásico que se
utiliza en el barroco andino. En el interior del muro fachada se encuentran
restos de pintura mural con hojas, frutas y motivos geométricos. El viajero
puede acompañar a los miembros de la comunidad a sus chacras, que son un fino
vergel regado por aguas puras del altiplano, con cultivos prehispánicos y
coloniales conservados con cariño y esmero en medio de la aridez extrema del
Gran Desierto. Desde Chitita se puede realizar trekking subiendo por el valle y
accediendo a caseríos con vestigios arqueológicos como Sibitaya y Vila-Vila,
guiado siempre por algún miembro de la comunidad.
Palabra
que proviene del Aymara “Tima”, que significa “Arbusto medicinal”. El pueblo se
encuentra a 2.373 msnm.
El
viajero cansado llega a Tímar para descubrir un huerto secreto de dulces limas,
limones y naranjos, en medio del gran desierto, junto a los nobles cactus
candelabro y el bello templo de San Juan.
Tímar es
un milagroso vergel en la mitad de las secas pampas. Aguas de vertiente que
afloran en la quebrada de Calizama permiten regar estrechas eras en terrazas
donde la comunidad cultiva naranjos, limas, limones, peras, duraznos, guayabos,
membrillo, tunas y alfalfa. El poblado es de origen prehispánico, lo que se
hace evidente en la disposición del templo, emplazado en un extremo del caserío
que se ordena en torno a una calle principal, con algunas construcciones
tradicionales de adobe y techumbre de paja y barro que se combinan con
viviendas modernas sin estilo. El templo dedicado a San Juan Bautista es del siglo
XVIII y constituye una magnífica manifestación de arte barroco andino, con
atrio cerrado, fábrica de muros de adobe, torre campanario anexa, techumbre de
par y nudillo y un retablo de Altar mayor de finísima factura, de madera
tallada y policromada, de una base, dos cuerpos y cinco calles; tras él se
observa pintura mural con representaciones de santos. Aunque la comunidad
residente es escasa, el viajero puede encontrar amables vecinos que le
invitarán a visitar su templo y chacras. Para viajeros bien preparados,
realizar trekking por el ancestral camino tropero que une Tímar con Codpa es
una experiencia inolvidable.





